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miércoles, 1 de enero de 2014


SINCERA DECLARACIÓN DE AMOR

No escribiré poemas de amor
mientras la esperanza
tenga hojas secas en mi alma,
si no puedes mirarme a los ojos
y adivinar que entre mis pestañas
aun queda fuego para quemarte.

¿Quién soy yo,
para dejar marcados en tu piel
los lindes, donde cautiva
añores la fuerza de las flores,
cuando la belleza les concede
de su lujuria la absolución?

No hay verdad posible
en los versos inconsistentes,
si no cuentan la historia
de cada lágrima,
de cada gota de sangre que tiñe
la tinta con que se escriben.

¿Quién soy yo,
para hacer de la palabra un ardid
que quiera hacerte creer
que nunca cesará la lluvia,
que te haré florecer en nardos
si de toda pasión fui excomulgado?

Si no soy dueños del calendario,
y el tiempo inmisericorde
ya ha roto los candados,
solo me queda para ofrecerte
un puñado de ceniza en las manos,
y sabor de la arena en los labios.

(José M. Huete García. Octubre 2013)

D.A.R.

lunes, 30 de diciembre de 2013



NEGRO REFLEJO DE UN SUEÑO ESCABROSO

Le he robado al aire
unos versos apócrifos,
los he depositado en el linde
de tu cintura,
ahí donde te haces palmera
cuando el  viento cimbrea
sueños en tus caderas.

Titubearían mis manos,
asustadas
de tu cadencia de hembra,
si fueran ellas,
las que trazaran la divisoria
entre esas dos partes,
con que en plenitud te entregas.

La del reflejo de la noche,
en la que el cielo
apagado de estrellas,
se derrama en cascada
sobre el amanecer
de tu piel inexplorada.

La del eco escondido
de la tormenta que agita
la impiedad de tu sexo,
que enciende el relámpago,
para apaciguarlo
en iluminado remanso.

¡Cuantas palabras faltan
a estos versos ignotos,
para ser la saliva
que en tu espalda escriba
de Sur a Norte,
la inmensa escabrosidad
de mi lujuria encendida!

(José M. Huete García. Noviembre 2013)

D.A.R.
A ICOD DE LOS VINOS

La ciudad donde vivo,
se desliza a pequeños saltos
por la ladera de un volcán
ya manso y callado,
hasta recibir el abrazo
de un mar sereno
que no aprieta
con fuerza su cintura,
ni le exige
que le acompañe
en viajes aventureros.

No es grande,
ni tan pequeña
para evitar esa batalla
entre lo nuevo,
que con su intransigencia
pretende apropiarse
hasta de su balconadas
de trabajada madera,
y esa indolencia
de lo viejo que resiste,
con la sabiduría
de quien con los años,
ya sabe de todos los vientos..

Sus gentes tienen
esa reserva profunda
del que toca la tierra cada día,
que la aromatiza
de fecundas cadencias,
y esa efervescencia
que de su boca vuela
en forma de isa o folia,
cuando su voz cantarina
cuenta tristezas o alegrías.

Sus palmeras
de cadera estrecha,
y sus flores alegres
que la salpican
voluptuosas de colores,
ponen acentos tropicales
en su plazas,
avenidas o callejas,
y esa lilácea
que orgullosa de años
Drago se proclama,
Y a las nubes
con sus raíces abraza.

Mi ciudad es musa
que cada mañana,
se asoma a mi ventana
y cálida me abraza.

(José M. Huete García. Octubre 2013)

D.A.R.

domingo, 29 de diciembre de 2013

MARIPOSA EN TIEMPO PACIENTE

En esta noche
que amortiza el tiempo tan lentamente,
siento que por mis venas
fluye el río de todas las horas,
de las que se fueron contigo
y ya no vuelven,
el de las que vienen
plenas de cantos rodados
con otros nombres.

No sé si espero la señal del relámpago
imprudente,
el trueno que interrumpa
este sosiego de la transigencia,
donde todo es permanente,
acostumbrado,
intranscendencia de breviario

¡O es  que a tirar la piedra en el remanso
mi mano no se atreve!

Me sería tan fácil ser arena
si tu fueras ola incansable,
ser pétalo enardecido de polen
si tu fueras mariposa desafiante,
pero que difícil se me hace
contar entre mis dedos cada instante
que sin pecado se pierde.

¿En qué rincón del tiempo caducado
me dejaste ese recetario de alquimia
para no morir de repente?

(José M. Huete García. Diciembre 2013)

D.A.R.

sábado, 28 de diciembre de 2013

PEREGRINO A TU CENTRO

Serás el paisaje permanente
que embride a mi mirada,
el horizonte que fije los lindes
que me contienen,
entre el vuelo de halcón peregrino,
y el desaliento.

No caminaré mas lejos
de tus sentimientos,
de tus afán de esculpirme
en forma y pálpito,
que me definan como campo
germinal de tus raíces.

No es entrega condicional,
ni capricho
que el viento en veleta  marque,
es  tormenta y desatino
que incontenibles nacen,
para ser entrega permanente.

Desmenúzame el alma,
espárceme en el viento,
hasta que no quede piedra
que a ser polvo se resista,
hasta que no quede cielo
que en gota de lluvia se derrita.

Y si en tu laberinto me pierdo,
no atiendas mis ruegos
ni a las tretas de mis miedos,
que no me hiciste prisionero,
que soy convencido peregrino
hasta el misterio de tu centro.

(José M. Huete García. Octubre 2013)

D.A.R.

viernes, 27 de diciembre de 2013




DE LA REALIDAD Y OTROS ACERTIJOS

Aunque la realidad sea un permanente atentado contra los sueños,
da igual cual sea su dimensión, motivo, o significado.
Aunque sea un sólido retablo de sucesivas fotos fijas de instantes
reseñados, y tu no estés presente en cada una de ellos.
Aunque pretenda imponerme su recetario de curas rápidas,
para dolores tan antiguos como las rayas de la palma de mis manos,

Nunca escucharás de mis labios,
conjugando las palabras en pasado, presente o futuro,
que alguna vez no te he amado
que ya no te amo,
que alguna vez se impondrán las circunstancias y dejaré de amarte.

Si me miro hacia adentro, solo puedo verme como un todo, indivisible,
e indestructible ante los embates de los tiempos azarosos.

Es cierto que la realidad me ha construido con materiales sólidos,
pero todo se derrumbaría si la argamasa no fuera la de los sueños.

Negar lo que por ti siento, por ser la piedra angular de mis sueños,
sería negarme a mismo, y darme por vencido ante esa prosa diabólica,
que pretende hacer un acertijo de los sentimientos mas plenos.

¡Como puedo hacer cuestión o duda de ellos, si tu eres la letra,
la música, la cadencia y la rúbrica de todo poema!.

(José M. Huete García. Diciembre 2013)

D.A.R.

jueves, 26 de diciembre de 2013




EL COLUMPIO

Desde el principio,
yo era el árbol robusto y frondoso,
y tu la niña alegre y confiada,
que cada tarde
te columpiabas,
mientras tu risa volaba
para posarse
en un nido de mi alma.

Yo esperaba paciente,
mientras el tiempo añadía
otra cicatriz a mi corteza.
A que puntual como la primavera
llegaras,
y mis brazos sintieran
la rítmica cadencia
de tu confiada inocencia.

Desde el principio,
supe de la brisa enredada
en tu cabellera,
del sol madurando
con su calidez decadente,
la sedosa voluptuosidad
de tu piel
de mujer incipiente..

He sabido de ti,
en cada pisada de los caminos
que a mis pies acaban,
en cada revuelta del río,
que mis penas de sauce arrastra
a ser destino
en tu eternidad durmiente.

Raíces he echado
duraderas como el olivo,
sedientas de lluvia
como las vides,
hambrientas de soles
como los girasoles,
en todas te he sentido
tu sabor a tierra perenne.

Y ahora, en este amanecer
de fría latitud Norte,
de donde el Sol viene,
a veces,
y a veces se adormece,
siento de nuevo ese vaivén,
que me hace sentir
que la savia aún me recorre.

(José M. Huete García, Diciembre 2013)
D.A.R