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miércoles, 28 de noviembre de 2012

DESARRAIGO

Que venga en este momento
Un rayo inmisericorde
Que parta en dos mitades
Este sosiego agobiante,
Tanta monotonía callada,
Tanta inocuidad en las palabras,
Tanto mirar hacia los lados
Para no mirar de frente
Cuando la ira se escapa.

De esas dos mitades
Para ti será la que te añora,
La que me desnuda la fe
En esperas impacientes.
Para el olvido la que te piensa
Intentando en el destiempo
Poder razonarte,
La que intenta aquietarme
Hasta que mueran las raíces.

¡Que no quede espacio vacío
En ese abismo donde te siento,
Que sea en él donde enraíce
La geografía completa
De tu distancia y tu tiempo!

Si has de ser un sueño,
Has de saber,
Que en esa parte de mi
De de las formas y los conceptos,
Ya no podré soñarte.

(José M. Huete García, Noviembre 2012)

lunes, 26 de noviembre de 2012

TORMENTA

Noche de tormenta.
Lúgubre, silabeando amenazas,
Brujas negras que arrancan
Del mar hecho ronca voz de la penumbra
Los restos de tu lírica piel
Hechos de nívea espuma.

Trémula la palmera se inclina
Asustada, quebradiza su cintura
Ante los ululantes dioses de la sombras,
Envalentonados, exigentes
De rendiciones completas,
De sañas imperecederas.

Una mano negra enguantada
De olvidos y carcajadas de brumas
Deshoja la imprudencia
Del geranio vestido de gala,
Y serpenteado en la humead de la pared,
Se agarra una enredadera desesperada.

Y la soledad pesa
Mil toneladas y media
Y se desnuda la tristeza
Para ser sirena varada
En esta playa blanca
Donde el miedo borra tus huellas,
Donde se asusta hasta la arena.

(José M. Huete García. Noviembre 2012)

domingo, 25 de noviembre de 2012

INCERTEZA

Cerró la noche sus ojos
En la penumbra de sus pestañas,
Sin un adiós, ni despedida,
Se llevó con ella una luna traviesa
Y mil estrellas aburridas
Porque no había ángeles que jugaran
A ver cual era el que mas tardaba
En caerse del árbol de la ciencia.

Y nos quedamos solos,
Bien medidas las espaldas,
Con el peso traslúcido de la palabra,
Con unos versos asomados
Por las rendijas del alma,
Decididos a quedar impresos en el cielo
O a ser aldaba en la puerta del infierno.

Mi mano careció de firmeza
Para sujetar las riendas
Riendas de esos corceles desbocados,
Que escapados de tu mirada
Hacían cabriolas en mi cuerpo,
Que desde el nido de tus senos
Volaban gorriones hasta mi sexo.

Esta noche te soñé
Con os ojos bien abiertos,
Y el corazón palpitante
En la palma de mis manos,
Con las alas desplegadas
En pos de sacrosantas incertezas,
Con toda el hambre de la estepa
Desahuciada de saciarse de certezas.

Esta noche nos dejó escrito
Un poema indefinido,
Ajeno a los pasos del tiempo
En los huecos de un espacio inverso.

(José M. Huete García. Noviembre 2012)
UNA NOCHE DE AMOR

Esta noche has estado conmigo,
Tu cuerpo era mar infinito
En el lado derecho de mi cama,
Yo era gaviota hambrienta
Pescando en él peces de plata.

Un viento ardiente denudaba
De pétalos tu piel morena,
Yo la vestía muy despacio
Co la avidez de mis  labios
Con la húmeda lluvia de mi lengua.

Mis dedos eran tiernas tijeras
Cortando girasoles de ojos negros
En la voluptuosidad de tus pechos,
Coronaban una y otra vez
En rotundo gemido tu deseo.

Fui abeja laboriosa
En el dulce panal de tu sexo,
Inhalé con parsimonia
Tu aroma incontenible de hembra,
Supe del sabor agreste de la lujuria.

Mi sexo hecho del orgullo
Del árbol que en su tronco
Exhibe enhiesto sus otoños,
Echó raíces en tus adentros
Supo del mas íntimo de tus murmullos.

Y cuando un arco iris
Señalo con espumas de colores
El fin de la tormenta,
Nuestras lenguas se trabaron
Abandonadas a la mudez de las palabras.

(José M. Huete García, Noviembre 2012)

viernes, 23 de noviembre de 2012

INQUIETUD

Que inquietante es la distancia
Que la soledad establece entre la forma cálida
De las manos entrelazadas
Y la fría apariencia del alma intubada,

Puede que sea solo un milímetro el que separa
La última caricia que como brisa dejaste
De la rotunda huella que seccionada
En los pliegues de la memoria se resguarda
Del  dolor titubeante que produce la nada.

¡Que aterradora se hace el alba
Cuando aún calzada de sombras penitentes
A la puerta desconsolad llama!

Que efímeros son los surcos de sal colmados
Que en el espejo ambivalente del mar se trazan,
A punta de estrella rutilante,
Que profunda se hunde la tímida luz de luna
Si una gaviota negra la cree pez de plata.

¡Hay dos sueños que nunca serán iguales,
El de mi nostalgia cuando en ti se recuesta,
Y el del alma cuando cree que de la eternidad despierta
Y con el acre sabor de la tierra entre los dientes
Sorprendida se despierta!

Tanta quietud en el  aroma del aire,
Tanta calma en el sabor del mara inerte,
Tanta espera por ver retoñar los claveles,
Cuanta inquietud en mi alma cuando siente
Que en mármol se petrifican sus caudales.

(Jose M. Huete García. Noviembre 2012)
PRISIONERO DE LA PALABRA
(De mi libro Passion-Ata. Nueva versión)

En ese instante supremo
En que la palabra se desprende
Del cálido vientre del silencio,
Para irrumpir en el implacable discurso
Del tiempo milimetrado y cierto,
Subvertir los ancestrales significados
Y cavar la pulcra tumba de la memoria,
Siento vértigo del infinito abismo
Que a mis improvisados pasos se abre,
Mientras voy saltando
De un paréntesis a otro
Donde se trocea lo inamovible y cierto.

Ya no sé si el cielo es solo un concepto
O el azulado ojo con que me observa el universo,
Ya no sé si la lluvia es una aproximación
Conceptual del líquido elemento
O son lagrimas abreviadas con que llora
Un infinito alfabeto que quedó olvidado
En el inicio de lo inexplicable e incierto.

Y mis veros son un titubeante alarde
De dudosa incongruencias,
Intentando escapar del descreído miedo
A la magnificencia del misterio,
De esta vida que mata como método
Cualquier depuración de la conciencia.

(José M. Huete García, Marzo 2011)
EL ÚLTIMO VERSO
(Nueva versión)

Me queda un verso suelto,
El que no se escribió en tu boca,
El beso perdido
Que se quedó sin estrofa,
Un afán que se hace efímero
Cuando en nostalgia se trastoca.

Se enreda entre mis dedos
Tejiendo palabras inocuas,
Perdió su vocación de oda
Para ser solo elegía
De un tiempo que se torna
Efímera memoria de la mariposa.

Retazo del último abrazo,
El de nuestra piel que ya no espera
Retoños de amapolas
En una nueva Primavera,
Que aunque se haga viento la brisa
Permanezca erguida la palmera.

Y junto a este recluido verso
Una brizna de tiempo implora
Convertirse en poema,
Antes que el destino lo arranque
Como mala hierba,
Antes que el verde trigo
Muera amarillo en la era.

(José M. Huete García, Noviembre 2010)