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miércoles, 30 de octubre de 2013

LA NOCHE IMPACIENTE

En esta noche
que amortiza el tiempo tan lentamente,
siento que por mis venas
fluye el río de todas las horas,
de las que se fueron contigo
y ya no vuelven,
el de las que vienen
plenas de cantos rodados
con otros nombres.

No sé si espero la señal del relámpago
imprudente,
el trueno que interrumpa
este sosiego de la tormenta
donde todo es permanente,
acostumbrado,
intranscendencia de breviario

¡O es  que a tirar la piedra en el remanso
mi mano no se atreve!

Me sería tan fácil ser arena
si tu fueras ola incansable,
ser pétalo enardecido de polen
si tu fueras mariposa desafiante,
pero que difícil se me hace
contar entre mis dedos cada instante
que sin pecado se pierde.

¿En qué rincón del tiempo caducado
me dejaste ese recetario de alquimia
para no morir de repente?

(José M. Huete García. Octubre 2013)

D.A.R.
AUNQUE DUELA CADA BESO

A veces,
soy golondrina
rezagada en otoño,
trazando entre pesadas gotas de lluvia
alocados arabescos
que nadie ve,
porque nadie mira al cielo
cuando las nubes
vienen cargadas de penitencia.

A veces,
soy grillo ensimismado,
que olvidó que el alba
arrebata a la noche su templanza,
que continúa con su “cric-cric”
monótono y atiplado,
que nadie oye
porque nadie escucha al viento
mudo en su prisión de asfalto.

A veces,
es tan errática mi andadura,
tan pesado el equipaje
que me doblega,
tan sobrecogedor el alarido
que mi garganta sujeta
en esta soledad del destiempo,
que cuando encuentro tus labios
no sé si te beso o grito una blasfemia.

Aunque duela cada beso,
aunque cada abrazo
me llague por dentro,
aunque cada palabra de amor
sea el frenético “jipío”
de un desconsuelo,
aunque ya sea tarde
para reavivar el fuego,
dime que aun quedan los sueños.

(José M. Huete García. Octubre 2013)

D.A.R.

martes, 29 de octubre de 2013

LO QUE NOS DEJÓ EL MAR

Recuerda aquella playa
dorada de reflejos
de nuestros ojos
que ardían como soles,
que quemaban
de tanto fuego inconfeso.

Recuerda como fuimos
mar buscando los bordes
donde acallar el lamento
de querer ser viento,
y sentir que solo es libre
lo que no tiene límites.

Recuerda como impotentes
nos sentimos olas que rompían
los lindes del tiempo,
solo un instante
tan imperceptible, tan leve,
que solo somos sutileza del aire.

(José M. Huete García. Octubre 2013)

D.A.R.

lunes, 28 de octubre de 2013

PRÓFUGO DEL TIEMPO

Cuando el tiempo me ahorque
con esa soga del calendario,
que tan sutil al cuello
se va ajustando,
cuando ya cualquier suspiro
sea cruel por insensato,

a este esqueleto desnudo,
que por el fuego
no quiere ser purificado
de tanto haber pecado,
y humilde proclama su deseo
de dar a la tierra lo que le ha dado,

hazle una tumba, de roble
robusto y de inviernos bien anudado,
en el hueco que el viento y la lluvia
en una piedra hayan horadado,
o arrójalo a un surco polvoriento
para ser por un girasol profanado.

Y si has de componer un epitafio,
no busques bonitas palabras
en el diccionario,
únicamente deja tantos trazos
en el memorial de tus recuerdos,
como veces te haya amado.

Que este alma que ya sabe
del crepitar de tus ojos incendiados,
de la dulce palabra en tus labios,
del aroma a sudor de hembra
en tu piel perlado,
con gotas de olvido no te ha tatuado.

(José m. Huete García. Octubre 2013)

D.A.R.

domingo, 27 de octubre de 2013

ETERNA MEMORIA

Esta noche me  calzaré alpargatas,
para que a la tierra
no le duela el peso de mis penas,
porque de mi te olvidaste.

Me colgaré a la espalda
un canasto de requiebros de tus pestañas,
para que el aire no crea
que en el te apagaste.

Borraré de las aceras
las huellas de las gotas de tus sollozos,
para que no crea tu sombra que en ella
un príncipe sin rostro encontraste.

Regaré en tu jardín
las punzantes espinas rojas que cultivaste,
para que la lluvia no crea
que ella humedeció tu sangre.

Pondré candelabros en mis ojos,
e iluminaré cada uno de tus suspiros,
para que no hay ola
que muera para olvidarte.

(José M. Huete García. Octubre 2013)

D.A.R.
SIN RECRIMINACIÓN

Comprendo la agonía del ruiseñor
cuando con fiereza
en cristales resquebraja su canto,
y su eco no le responde.

y el quejido prolongado del lobo,
cuando su hambre depreda estepas,
y el miedo del cervatillo,
su soledad le impone.

Comprendo, que no siendo
el amo del viento,
cambie el rumbo de las hojas secas,
y que de tu aroma me deshoje.

no tiene el negro pozo de mis ojos
profundidad suficiente,
para llenarse de lágrimas negras
cuando  te asomas a su borde

No me despediré de la nostalgia
ni pediré que con pañuelo la enjugues,
pero no me recrimines
que como el río me comporte.

(José M. Huete García. Octubre 2013)

D.A.R.
EN EL ÍNDICE DE LOS LIBROS PROHIBIDOS.

Es evidente,
que será la potestad del viento
y la nunca ecuánime rosa
que encamina sus azares,
la que decida
si esta pasión sin vigencia
ni plazos,
que espontánea brota
entre oníricas metáforas,
y la carnalidad exuberante
de la palabra que rastrea
en tu boca
la antología del mito de Afrodita,
será polvo rezagado
en las estanterías de viejo
de una librería sin nombre,
o ese “Best-seller”
de dolor y muerte,
que todo el mundo lee
hasta la página cincuenta
como terapéutica rutina
de culpas maltrechas.

Si yo pudiera elegir
los caminos de la Historia,
dejaría grabados mis versos
en ese rincón sagrado,
que entre tus muslos, a toda pasión
concede el galardón
de lo trasgredido,
para que luego sean archivados
en ese Índice de lo prohibido
y solapados,
pasen de mano en mano.

(José M. Huete García. Octubre 2013)

D.A.R.